Seguridad

Gilberto García Chávez, de 43 años de edad, degolló a su madre Noemí Chávez García, de 63 años de edad, y a su padrastro Aurelio Jacinto Vargas, de 65 años, porque "Dios me lo pidió". Los hechos ocurrieron en la colonia Pakalkin de la ciudad de Palenque, Chiapas.

Degolló desquiciado sujeto a sus padres por "mandato divino" en Palenque

* Gilberto García Chávez, de 43 años de edad, asesinó a puñadas a su madre y padrastro porque Dios se lo pidió.

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Viernes, 8 de Febrero de 2013
Enrique Romero
Un sujeto desquiciado, al parecer fanático religioso y seguidor del Islam, degolló fríamente a sus ancianos padres en la colonia Pakalkin de esta ciudad, luego de que recibiera la orden de Dios de matarlos, lo que hizo salvajemente con un cuchillo.
 
La pareja habías recién llegado de San Cristóbal a visitar a su hijo que vive en esta ciudad de Palenque.
 
Los sangrientos hechos acontecieron pasadas las 9:00 horas de ayer, en una vivienda que se ubica sobre la calle Bonampak, de la colonia Pakal Kin, cuando vecinos llamaron al número de emergencias 066 para reportar la agresión, tras ser testigos de cómo el endemoniado sujeto agarró por la espalda a una mujer de la tercera edad cuando intentaba escapar a la calle y la degolló con un cuchillo cebollero, para luego tomar su cuerpo inerte y arrastrarlo hasta la vivienda, donde lo dejó sobre el cadáver de su padrastro.
 
Varias patrullas de la policía municipal arribaron al lugar y rodearon la casa mientras intentaban convencer  al sujeto a que se entregara.
 
Tras varios minutos, una persona del sexo masculino, quien se identificó con el nombre de Gilberto García Chávez, de 43 años de edad, salió del domicilio vestido con una bermuda y una playera manchada de sangre para entregarse a los policías municipales.
 
Estos lo sometieron y lo  pusieron bajo resguardo; posteriormente ingresaron al cuarto ubicado detrás de un domicilio, donde encontraron a dos personas de la tercera edad tiradas en el piso en medio de un charco de sangre, con heridas punzocortantes en diversas partes del cuerpo y un tajo en la garganta por donde se les escapó la vida.
 
En el cuarto del homicida se encontró un ejemplar de El Corán, el libro sagrado del Islam donde el profeta Mahoma proclama que Alá es Dios y Mahoma su profeta. Al parecer el que sus padres no pertenecieran a ese culto, los puso en la mira del fanático como "infieles" y por lo tanto dignos de la muerte.
 
El agente del Ministerio Público en turno, acompañado por peritos de la Fiscalía Distrital se trasladó al lugar para dar fe de los hechos y llevar a cabo el levantamiento de los cuerpos, de quienes en vida respondieron a los nombres de Noemí Chávez García, de 63 años de edad y Aurelio Jacinto Vargas, de 65 años, originarios de Acapulco, Guerrero; para ser trasladados a las planchas del Semefo para practicarles la necropsia de ley y determinar las causas de su fallecimiento.
 
El detenido fue entregado a los agentes de la policía Especializada del Estado (PEE) para ser trasladado a la comandancia regional donde argumentó que el motivo principal por el cual los asesinó salvajemente, fue porque Dios se lo pidió, ya que de los contrario sería su alma la que iba a ser sacrificada.
 
El parricida relató que durante las primeras horas del día, las víctimas, su madre y padrastro, arribaron la terminal de primera clase tras avisarle que venían a visitarlo y los llevó a su domicilio, donde minutos después recibió los mensajes divinos para que los matara ya que eran adoradores satánicos que no creían en Dios, por lo que tomó un machete y se fue sobre el señor quien reaccionó y recibió una herida defensiva en la mano que le voló los dedos.
 
Sin embargo fue sometido y apuñalado en diversas ocasiones, a pesar de que su esposa trató de defenderlo, al verlo tirado en el piso su madre intentó escapar pero la detuvo en el patio y la acuchilló en varias ocasiones antes de cortarle la yugular.
 
Gilberto García Chávez manifestó que arrastró el cuerpo de su madre y lo puso sobre la de su padrastro a quien intentó desprenderle la cabeza con el cebollero.
 
Minutos más tarde escuchó las sirenas y decidió entregarse a las autoridades, aunque hubiera preferido ser detenido por el Ejército, ya que fue miembro del 12º. Regimiento de Caballería en el estado de Sinaloa, hasta el año 1987 cuando se dio de baja.
 

El presunto asesino fue trasladado a los separos de la Fiscalía Distrital y puesto a disposición de las autoridades ministeriales, acusado de los posibles delitos de homicidio y lo que resulte, para que sea determinada su situación jurídica. Las primeras indagaciones señalan que el presunto agresor podría sufrir de algún desequilibrio mental que los orilló a cometer los salvajes asesinatos. 

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